Como cada 25 de marzo, en nuestro camino hacia la Pascua, la Iglesia celebra la solemnidad de la Encarnación del Señor, Jornada por la Vida. Nueve meses antes del día de Navidad recordamos el «sí» de María, que a pesar de tantas dificultades quiso acoger de una forma gratuita y generosa la vida de Dios.
Celebrar y recordar este «sí» nos mueve a ofrecer nuestra voz a aquellos que, en el seno de sus madres, aún no tienen voz, y a promover una cultura a favor de la vida, principalmente de la vida de los más vulnerables, ya sea por edad o enfermedad.
Este año se ha elegido el lema “Sembradores de esperanza”, título del documento que presentó el pasado mes diciembre la Subcomisión Episcopal para la Familia y la Defensa de la Vida sobre cómo acoger, proteger y acompañar la etapa final de esta vida.
En el mensaje que firman los obispos de la Subcomisión para la celebración de esta Jornada, explican que el objetivo es “ofrecer una mirada esperanzada sobre los momentos que clausuran nuestra etapa vital en la tierra, ayudar con sencillez a buscar el sentido del sufrimiento, acompañar y reconfortar al enfermo en la etapa última de su vida terrenal, llenar de esperanza el momento de la muerte, acoger y sostener a su familia y seres queridos e iluminar la tarea de los profesionales de la salud”.
Debido a la situación que atravesamos, los obispos de la Subcomisión de Familia y Vida han hecho pública una nota complementaria a este mensaje en relación con la Jornada por la Vid, en la que anima a recordar que nuestro Dios, ante el dolor que sentimos todos, la incertidumbre ante la posible muerte de muchas personas, la inseguridad al ver lo vulnerables que somos como personas y sociedad, quiere aún hoy enviarnos al Ángel Gabriel para darnos una palabra de esperanza a nosotros que estamos sometidos a la realidad de la muerte y de la precariedad, quizás con un sentimiento de tristeza, soledad y angustia. El ángel nos dice como a María “alégrate el Señor está contigo”. Hay una razón para no perder la alegría profunda y la esperanza: “El Señor está contigo”.
Por su parte, el delegado diocesano para la Familia, José Antonio García Morales, pedía “a Dios, que en su providencia amorosa quiso salvar al género humano por el fruto bendito del seno de la Virgen María, nos colme a todos de sus bendiciones”, especialmente en este momento de confinamiento en el que la familia es un verdadero sostén y en el que la vida de muchas personas, especialmente las que están solas, corre peligro.
Materiales de la jornada
La Jornada por la Vida nos invita a sembrar esperanza en medio de esta pandemia
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