P.: La Iglesia continúa su presencia en diferentes ámbitos de la sociedad…
R.: La Iglesia tiene muchas limitaciones por razón de la situación que estamos viviendo, pero eso no impide la cercanía a la gente. Que las puertas de los templos estén cerradas no quiere decir que la Iglesia no permanezca abierta. A parte de lo que ya ordinariamente se venía haciendo, hay muchas acciones que han surgido, en todos los ámbitos de la vida de la Iglesia –sacerdotes, religiosas y laicos– que muestran una imagen de la Iglesia muy viva y presente, especialmente en los momentos difíciles. Es seguro que esta respuesta de la Iglesia va a ir creciendo después del confinamiento, momento en el que seguirá siendo necesaria la ayuda.
P.: También institucionalmente la Iglesia se ha ofrecido, ¿no es así?
R.: Efectivamente. Por ejemplo, se ofrecieron los edificios de los que disponíamos a la delegación del Gobierno con lo que se ha podido habilitar la Hospedería Reina de los Ángeles de Aracena para alojar a ancianos de un asilo que había que aislar para que no contagiaran el virus y eso fue a los dos días de comenzar el confinamiento. También hay personas sin hogar con dificultades de movilidad en la Casa de Ejercicios de la Cinta. Pero, sobre todo, hay que destacar la presencia de Cáritas, por ejemplo, en el polideportivo Andrés Estrada, donde están acogidos las personas sin hogar, o la continuidad de su presencia en los asentamientos. Cáritas Diocesana sigue abriendo por las mañanas para las personas sin hogar, por lo que sigue con la atención. Además de todo eso, en lo pastoral, los sacerdotes, dentro de las limitaciones, se han preocupado de estar muy cerca de la gente, a través de las redes sociales o de la televisión, como está haciendo también nuestro Obispo, a través de la oportunidad de la retransmisión en directo de la misa diaria. La labor de la Iglesia es de acompañamiento y de asistencia. Ya estamos pensando con Cáritas qué va a pasar cuando todo esto termine y haya mucha gente que se vea en una situación económicamente difícil. Cáritas prevé que, cuando todo pase, habrá una avalancha de demanda de ayuda, por lo que ya se van dando pasos en previsión de la situación que muchas familias van a vivir en toda la provincia.
P.: Me hablaba de la cercanía de nuestros sacerdotes en diferentes ámbitos. Sin embargo, eso no ha sido posible a veces a la hora de acompañar a familiares de fallecidos, ya sea por la pandemia o no. ¿Qué ha ocurrido realmente?
R.: Desde el principio, en todos los comunicados que hemos ido sacando, nuestra preocupación ha sido estar cerca de las familias que tienen a sus familiares enfermos, aislados y que no pueden estar cerca, sobre todo, en los casos de muerte y sepultura. Ha habido una evolución en la normativa oficial, porque el primer decreto no impedía celebraciones, siempre cumpliendo con las medidas oportunas. Luego ha ido apareciendo otra serie de órdenes por medio de la Junta de Andalucía o del Ministerio y eso ha creado a veces confusión, hasta el punto de que hemos tenido dificultades serias para estar cerca de las personas, sencillamente, porque a los sacerdotes no se les avisaba. Se pidió que, por favor, nos pusieran en contacto con la gente porque las funerarias no avisan y la familia en ese momento de confusión no se acuerda y hay gente que está siendo enterrada sin tener ni siquiera un responso, que es lo mínimo que se puede hacer hoy. Ya la orden ministerial del 30 de marzo previó que, aunque no hubiera funerales ni velatorios, por evitar la aglomeración de personas, en la comitiva pudiera haber, al menos, tres allegados y el ministro de culto correspondiente. Sin embargo, a pesar de que la orden ministerial así lo dice, hemos seguido teniendo dificultades y hay servicios funerarios que no avisan a los sacerdotes. Muchas veces la gente se pregunta por qué el cura no les acompaña… El motivo, sencillamente, es ese: que no se les avisa y, por consiguiente, no pueden darse por enterados.
Entrevista a Francisco Echevarría, vicario general: “Los sacerdotes no han podido estar a veces cerca de los familiares de fallecidos porque no se les avisaba”
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