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El digital y las adicciones

Publicado:
18 febrero, 2022

Esta semana nos sorprendían los telediarios con la noticia de que un chaval había matado a sus padres y a su hermano menor. La razón: lo habían castigado por sacar malas notas y le habían quitado la conexión a internet.

A partir de ese momento las noticias empezaron a bombardearnos con explicaciones simplistas sobre qué es la adicción a internet y que es algo muy común entre nuestros jóvenes. Pero lo cierto es que, en el actual DSM V, que es el manual que usan los psicólogos y psiquiatras para diagnosticar los trastornos psicológicos actuales, la adicción a internet no aparece como tal. Este manual de psicología entiende las adicciones desde dos vertientes: la del consumo de sustancias o la conductual, reduciendo esta última a los juegos de azar.

Y aunque el DSM no lo recoge, por experiencia podemos ver que nuestros jóvenes son adictos a internet, al digital, a los juegos en red, a los móviles y a las redes sociales. Si observas que tus hijos han convertido la internet en la actividad más importante de su vida; si sufren frecuentes cambios de humor, especialmente cuando no están conectados; si tienen tolerancia a la red y cada vez necesitan pasar más tiempo frente a una pantalla; si sufren síndrome de abstinencia cuando se interrumpe el acceso a internet; si tienen conflictos interpersonales o con otras actividades, como el estudio o la vida social… no lo dudes: tu hijo, es adicto a la red.

Y todo ello tiene una explicación: estudios recientes muestran cómo las conductas de nuestros niños en las redes y en los juegos digitales provocan un aumento de la dopamina (la hormona del placer) entre los neurotransmisores, lo que los induce a repetir las mismas conductas adictivas una y otra vez para así aumentar las cantidades de dopamina en sus cerebros, reforzando dichas conductas y convirtiendo sus cuerpos en adictos de sus propios neurotransmisores sobrestimulados.

Por todo ello, la noticia del joven que describíamos al inicio de este artículo no es algo tan extraño, ya que, por desgracia, es algo muy habitual en personas tóxicodependientes, que hacen lo que sea por conseguir su ración diaria de estimulantes. Frente al mal uso del digital y de las redes sociales tenemos que estar en guardia: ayudando a nuestros jóvenes a usar de manera racional y responsable las redes y todo lo digital, pero también buscando ayuda profesional en el momento en que veamos que algo útil, como es internet, se convierte en algo adictivo y destructivo.

Francisco Javier Real Álvarez,
Dr. en Teología Moral y párroco de San Juan del Puerto

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