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Domingo IV de Pascua «Del Buen Pastor»

Publicado:
5 mayo, 2022
Imagen: El Buen Pastor. José Vergara (s. XVIII). Museo del Prado, Madrid.

«Mis ovejas escucharán mi voz»

Hay mil anuncios que no enganchan a la gente porque: o no necesitan sus productos o no está bien hecho el anuncio. Si la publicidad que se pone no engancha a la gente, el que tiene el producto ha de hacer una revisión de por qué no llega a donde él quiere que llegue.

En otras cuestiones las luces y los colores llaman la atención de aquellos que buscan algo para sus vidas, son un buen reclamo. Algunos encuentran lo que necesitan y otros se dan cuenta que, aún yendo sin perspectiva a ver lo que me propone, me ha interesado y me he quedado o no.

Mis ovejas escucharán mi voz. Y ciertamente el Espíritu Santo es muy sabio y ronda siempre para que se pueda escuchar. Todos los cristianos somos voceros de Dios y contamos lo que vivimos. Si no lo contamos habría que preguntarse qué es lo que estoy viviendo. La voz del Señor ha de llegar a todos desde los distintos lugares en los que estemos. La voz del Señor es magnífica y si nuestras vidas son las que no enganchan, habrá que mirar por qué: si es que no necesita la gente lo que presentamos porque no les interesa encontrar algo mejor o porque el anuncio no está bien hecho por parte de todos.
Aún así, estoy segura que Dios siempre hace cosas inesperadas: la mesa está servida, la comida preparada y Él no se va a quedar sin comensales. A los que vengan, a los que escuchen la voz, a esos no les va a faltar nada, ya sean cercanos o alejados que se dice ahora.

Es tiempo de Pascua y de dar gracias por ello y también de ir reconociendo cómo somos nosotros esos voceros de Dios que anuncian a otros para que a todos les llegue la voz de Dios y sean capaces de escucharla. Sólo cuando se sabe lo que se tiene, puede ponerse uno en capacidad de crítica personal o comunitaria. El que escucha la Voz del Señor, se suele quedar y disfrutar en persona, no por lo que el otro me cuenta, sino porque la persona es capaz de sentarse a la mesa y seguir disfrutando de lo que se le pone por delante y se convierte en otro vocero que habla en primera persona de lo que ha visto, ha vivido, ha tocado con sus manos….acerca de la Vida e invita a otro a que lo pruebe y guste por sí mismo.

Mis ovejas escucharán mi voz. Y Dios se las arreglará para que así sea, mejor que nosotros intervengamos con la claridad suficiente para que la Voz llegue clara, tal como sale de su boca, sin meter más cosas que aligeren y adulteren aquello que es la Verdad y la Vida para todos.

María Jesús Arija García,
Lda. en Teología y profesora de Religión Católica

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