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El Obispo preside la Misa de la fiesta de la Virgen del Pilar, patrona de la Guardia Civil

Publicado:
13 octubre, 2022
Fiesta Nacional de España, este 12 de octubre, la Santa Iglesia Catedral acogió la celebración religiosa de los actos institucionales de la Benemérita

«La fiesta de hoy nos invita a la certeza de la cercanía y la presencia de la Virgen en nuestras vidas y, por tanto, la firmeza de nuestra fe, reflejada en la figura, siempre viva y cercana, de María». Estas fueron algunas de las palabras de la homilía pronunciada este 12 de octubre por el obispo de Huelva, Mons. Santiago Gómez, en la Misa con motivo de la Fiesta de la Virgen del Pilar. Una homilía que culminó diciendo que, en concreto, cuantos «la invocamos con la secular advocación del Pilar», pedimos a Dios que, por intercesión de la Virgen, nos conceda «fortaleza en la fe, seguridad en la esperanza y constancia en el amor» y que, finalmente, podamos «contemplarte eternamente en el cielo».

Autoridades civiles y militares, como la subdelegada del Gobierno en Huelva, Manuela Parralo, el alcalde de Huelva, Gabriel Cruz, y el coronel jefe de la comandancia, Andrés López, asistieron a la celebración cuya homilía el Pastor diocesano empezó recordando que «según una antigua tradición que, luego, desde el siglo IX, se hizo general e insistente, el origen de la fe cristiana en España estuvo relacionado con la presencia maternal de la Virgen María». Desde entonces, la basílica del Pilar de Zaragoza «es centro de irradiación de esperanza para los pueblos no solo de España, sino también de América». Mons. Gómez Sierra también quiso dedicar en este día unas palabras al origen de la devoción del Cuerpo hacia la Virgen del Pilar, que se remonta al año 1864.

Atendiendo a las lecturas proclamadas en la celebración, señaló en relación la primera –«Metieron el arca de Dios y la instalaron en el centro de la tienda«, 1 Crón 15, 3-4.15-16; 16, 1-2- que leída el día del Pilar, «nos recuerda que María es comparada muchas veces al Arca de la Alianza: ella llevó en su seno y dio a luz, para todos nosotros, al Hijo de Dios». En este sentido, «entre nosotros, desde Zaragoza, ella es un Arca preciosa que nos recuerda la presencia de Cristo Salvador en medio de nosotros».

La segunda lectura –«Perseveraban en la oración con María, la madre de Jesús», Hch 1, 12-14- expresa que «María está en medio de la comunidad. Anima con su presencia a los seguidores de su Hijo. Se ha convertido en miembro entrañable de la comunidad y comparte su espera y su oración. Como con nosotros, ahora», subrayó el Obispo.

En relación al Evangelio –«Dichoso el vientre que te llevó», Lc 11, 27-28- el Mons. Santiago Gómez hizo referencia a que «Jesús aprovecha el piropo que una buena mujer pronuncia («dichoso el vientre que te llevó«) para proclamar que más importante incluso que la maternidad o el parentesco biológico es la nueva familia que él quiere reunir: la familia de los creyentes», y señaló que ciertamente, «no está excluyendo a su madre: al contrario, está diciendo que su mayor mérito fue que creyó en la Palabra que Dios le había dirigido a través del ángel», para afirmar más adelante que «en ella, en la Virgen María, Dios nos ha dado un modelo magnífico de fe y una Madre, la Madre de la Iglesia, llena de amor y misericordia».

Tras la Misa, las carpas de la avenida de Andalucía fueron escenario del acto de entrega de condecoraciones y homenaje a los caídos, al que asistió el vicario episcopal para la Administración de los Bienes Diocesanos y Relaciones Institucionales, Jaime J. Cano.



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