
«Es un libro muy sencillo… Lo leí hace muchos años. Pero describe, por así decirlo, un tipo de oración y espiritualidad en la que uno simplemente entrega su vida al Señor y permite que Él lo guíe. Si quieren saber algo sobre mí, esa ha sido mi espiritualidad durante muchos años. Confío en Dios y ese mensaje es algo que comparto con todas las personas». Así se expresaba el Papa León (2 diciembre 2025).
La aspiración de los seguidores de Jesús es tener presente a Dios de continuo en la vida cotidiana. La perfección no consiste en evadirse de las ilusiones y alegrías, de las obligaciones y dificultades que se experimentan cada jornada, sino en ejercitarse en la compañía constante del Señor, referencia central de nuestra vida: cuando trabajamos y cuando descansamos, cuando estamos de viaje y cuando nos perdemos en el bosque de nuestros pensamientos, cuando tenemos salud y cuando sobreviene la enfermedad…
En los tiempos actuales sigue siendo posible experimentar el amor de Dios, que permite vivir en plenitud y entregarse a los hermanos sin reservarse nada para sí mismo. De la mano de este santo sencillo y discreto podemos aspirar a la máxima dignidad, tanto humana como espiritual, y conservar la paz del corazón.
Como un siglo después en las estepas rusas Serafín de Sarov enseñó a quienes lo visitaban el modo de vivir bajo el Espíritu en la vida diaria, el hermano Lorenzo nos recuerda la necesidad de mantener vivo el deseo de alcanzar el encuentro pleno con el Dios del amor.
Fuente: Ediciones Sigueme




