La comunidad de Vida Ascendente se reunió en torno al altar para dar gracias a Dios por el testimonio de fe de San Simeón y Santa Ana, figuras bíblicas que encarnan la esperanza y la fidelidad vividas desde la madurez de la vida. La celebración fue un momento de encuentro fraterno y de renovación espiritual para los miembros del Movimiento.
Durante la celebración, el consiliario animó a los presentes a seguir siendo testigos de esperanza en la Iglesia y en la sociedad, recordando que la edad madura es también tiempo de fecundidad espiritual, de oración y de acompañamiento. Asimismo, destacó el valor del compromiso de Vida Ascendente en la vida parroquial y diocesana.


La Eucaristía concluyó con un ambiente de acción de gracias y alegría compartida, poniendo en manos del Señor la misión del Movimiento y de todos sus miembros, para que sigan siendo luz y apoyo para las comunidades cristianas.
Desde Vida Ascendente se invita a todas las personas mayores interesadas a conocer el Movimiento y a sumarse a este camino de fe, amistad y servicio dentro de la Iglesia diocesana.





