La Diócesis de Huelva ha celebrado este miércoles, 18 de febrero, el Miércoles de Ceniza, dando comienzo al tiempo de Cuaresma, itinerario espiritual que conduce a la celebración de la Pascua del Señor. A lo largo de la jornada, las parroquias, comunidades religiosas y templos de la diócesis han acogido la celebración de la Eucaristía con el rito de la imposición de la ceniza.
En la Santa Iglesia Catedral de la Merced, el obispo de Huelva, Mons. Santiago Gómez Sierra, ha presidido la celebración, invitando a los fieles, en su homilía, a acoger de manera personal la llamada que la Iglesia dirige en este día: “Conviértete y cree en el Evangelio”. Una exhortación —ha subrayado— que no se dirige a un grupo anónimo, sino al corazón de cada creyente.










Una invitación a la conversión del corazón
El obispo ha recordado que convertirse significa, ante todo, escuchar la Palabra de Dios con actitud abierta y disponible. Escuchar —en palabras del Santo Padre en su mensaje para esta Cuaresma— no es solo oír, sino abrir el alma y dejar que el Evangelio ilumine e interprete la realidad concreta de nuestra vida personal y de nuestras relaciones.
Siguiendo la enseñanza evangélica, la Iglesia ha propuesto en este tiempo tres caminos concretos de renovación espiritual: la oración, el ayuno y la limosna. La oración fortalece la relación con Dios; el ayuno y la abstinencia nos hacen más libres frente a nuestras comodidades y egoísmos; y la limosna abre los ojos a las necesidades de los demás, compartiendo bienes, tiempo y atención.
En este sentido, Mons. Gómez Sierra ha destacado la invitación del Papa León a vivir un ayuno muy concreto: ayunar de palabras que hieren. Abstenerse de juicios rápidos, de críticas destructivas y de hablar mal del ausente. Un compromiso que alcanza la vida familiar, el ámbito laboral, las conversaciones cotidianas, las casas de hermandad, los grupos parroquiales y también las redes sociales. En definitiva, sembrar paz con nuestras palabras.













Caminar hacia la Pascua con un corazón renovado
El obispo ha animado a los fieles a asumir durante esta Cuaresma el compromiso de acercarse más a Jesucristo, escuchando su Evangelio y purificando la manera de hablar y de juzgar. Solo así, al llegar la celebración de su Muerte y Resurrección y renovar las promesas bautismales, la fe podrá renacer con mayor fuerza.
“Cuando escuches: ‘Conviértete y cree en el Evangelio’, acógelo como algo personal”, ha exhortado el prelado, invitando a permitir que el Señor transforme el corazón y la vida.
La Iglesia diocesana ha comenzado así su camino cuaresmal, pidiendo la ayuda de la Virgen María y la intercesión de todos los santos, para llegar a la Pascua con un corazón más limpio, humilde y evangélico.
Desde la Diócesis de Huelva se ha invitado a todos los fieles a vivir intensamente este tiempo de gracia en sus parroquias y comunidades, participando en las celebraciones litúrgicas y en las iniciativas pastorales propias de la Cuaresma.
Homilía íntegra del Obispo de Huelva, Mons. Santiago Gómez Sierra
“Conviértete y cree en el Evangelio”
Hermanos y hermanas, amados por el Señor:
Dentro de unos momentos escucharemos una frase muy directa, muy sencilla, pero profundamente seria: “Conviértete y cree en el Evangelio.” Es una invitación personal de Dios a cada uno de nosotros.
Convertirse es escuchar la Palabra de Dios. Como nos dice el Papa en el mensaje que ha nos ha dirigido para esta Cuaresma, escuchar no es solo oír: es abrir el alma, es dejar que el Evangelio de Jesucristo, incida, ilumine e interprete la realidad concreta de nuestra vida personal y de nuestras relaciones.
Siguiendo el Evangelio, la Iglesia nos propone tres “armas” para resetear nuestra vida cristiana: la oración, el ayuno y la limosna; porque la oración fortalece nuestra relación con Dios, el ayuno y la abstinencia nos hace más libres respecto de nuestras comodidades y caprichos egoístas, y la limosna abre nuestros ojos a las necesidades de los demás, compartiendo dinero, cosas o tiempo.
El Papa León nos invita esta Cuaresma a un ayuno muy concreto: ayunar de palabras que hieren. Abstenernos de juicios rápidos, de críticas destructivas, de hablar mal del ausente. Este ayuno practicado en nuestras familias, en los ámbitos de trabajo, en las conversaciones con los amigos, en las casas de hermandad, en nuestros grupos cristianos parroquiales y también en las redes sociales. En definitiva, sembrar paz con nuestras palabras.
Hagamos el compromiso en esta Cuaresma de acercarnos más a Jesús, escuchando su Evangelio, y de no hablar mal de nadie; para que, al llegar la celebración de su Muerte y Resurrección y renovar el bautismo que un día recibimos, nuestra fe renazca con más fuerza.
Cuando dentro de unos momentos escuches: “Conviértete y cree en el Evangelio”, no lo oigas como una frase dirigida al grupo, sino como algo personal. El Señor te dice: Escúchame. Déjame entrar en tu corazón. Permite que tu manera de hablar y de juzgar a las personas cambie.
Pidamos a Dios que su gracia nos transforme y, ayudados por nuestra Madre, la Virgen María y por la intercesión de todos los Santos, caminemos hacia la Pascua con un corazón más limpio, más humilde y más evangélico.
Amén.






