Queridos diocesanos:
Manos Unidas nos presenta, de nuevo, una Campaña contra el Hambre, esa lacra que no terminamos de erradicar, pero que sigue siendo una oportunidad para nuestra lucha por el desarrollo, de acuerdo con lo dicho por San Pablo VI en su Populorum Progressio: «El desarrollo es el nuevo nombre de la paz». De ahí la guerra que Manos Unidos encabeza contra el hambre, de ahí que la Iglesia se comprometa en esta lucha contra el hambre, en promover el desarrollo.
Los proyectos de Manos Unidas nos ofrecen la oportunidad de practicar una obra de misericordia: «dar de comer al hambriento», que en vísperas de la Cuaresma es un verdadero aldabonazo para la conciencia cristiana. Esos proyectos se sustentan en nuestra aportación económica, aportación que para un cristiano es la ocasión de que pongamos en su verdadero lugar nuestros bienes materiales, para que cumplan la función social que han de tener. Como dice el Papa León XIV: «Quien padece hambre no es un extraño. Es mi hermano y he de ayudarlo sin dilación alguna» (Discurso ante la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura). Pongamos rostro a nuestros hermanos que padecen hambre, como nos recordaba el Papa, «No son cifras, son vidas truncadas» (Ibidem).
La Campaña de Manos Unidas nos da también la oportunidad de contribuir a la paz, aunque sea desde nuestra pobreza y desde nuestra poquedad, para que exista esa paz desarmada y desarmante de la que tanto habla León XIV. En el origen de muchos conflictos, que ni son noticia, está el hambre y sus dramáticas consecuencias. Declaremos, pues, nuestra particular guerra al hambre. Yeso no puede quedarse en manifiestos de buena voluntad, o en deseos etéreos, ha de convertirse en acciones concretas, como las que lleva a cabo Manos Unidas con sus proyectos de desarrollo.
El Santo Padre ha dicho que: «hemos de recordar con vehemencia que alcanzar el Hambre Cero sólo será posible si existe una voluntad real para ello, y no únicamente solemnes declaraciones. Por esto mismo, con renovado apremio, hoy estamos llamados a responder a una pregunta fundamental: ¿dónde estamos en la acción contra la plaga del hambre que continúa flagelando atrozmente a una parte significativa de la humanidad?» (Ibidem).
Os dejo estas palabras de León XIV para que nos concienciemos y, por lo tanto, nos comprometamos con esta Campaña de Manos Unidas.
Con afecto os bendigo.







