El pasado sábado culminamos con alegría y esperanza este tiempo de siembra en nuestras parroquias de Aroche, Rosal y Las Cefiñas. Ha sido un camino de encuentro, de escucha y de renovación, en el que el Señor ha ido sembrando en nuestros corazones el deseo de ser una Iglesia viva, cercana y en salida.
La presencia de nuestro Obispo, Don Santiago, ha sido un verdadero regalo. Sus palabras nos han animado a no quedarnos en lo ya realizado, sino a continuar con ese espíritu misionero que hemos despertado. Porque la misión no termina, apenas comienza. Lo sembrado ahora necesita ser cuidado, acompañado y hecho crecer con fe, constancia y alegría.
Queremos expresar también nuestro más sincero agradecimiento a los misioneros Paúles y a las hijas de la Caridad de San Vicente Paúl, quienes con generosidad, entrega y testimonio han sido instrumentos de Dios en medio de nosotros. Su paso por nuestras comunidades ha dejado huella, ha encendido corazones y nos ha recordado que el Evangelio se anuncia, sobre todo, con la vida.

Este tiempo vivido nos impulsa a dar un paso más: hacer de nuestras parroquias verdaderas comunidades de comunidades, donde cada persona tenga un lugar, donde se viva la fraternidad, la cercanía y el compromiso. Una parroquia en estado de misión es aquella que no espera, sino que sale; que no se encierra, sino que acoge; que no se conforma, sino que sueña y construye.
Por eso, queremos animar a otras parroquias a abrirse a este camino misionero. Vale la pena. El Señor actúa, transforma y renueva cuando nos dejamos guiar por Él. No tengamos miedo de salir, de proponer, de invitar, de tocar corazones. La misión es tarea de todos.
Sigamos caminando juntos, con la certeza de que lo sembrado dará fruto en su tiempo. Que María nos acompañe y que el Espíritu Santo siga encendiendo en nosotros el fuego de la misión.
¡Adelante, en salida misionera!
D. Aurelio Wuilson Parada Urbina
Párroco de Aroche, Rosal de la Frontera y Las Cefiñas




