La imagen de la puerta es la imagen de la libertad, de la confianza: no se entra por las azoteas, por las ventanas, a hurtadillas, a escondidas. Es la imagen, pues, de la confianza. En el Antiguo Testamento se habla de las puertas del templo.
Pasar por la puerta era ¡él no va más! para los peregrinos. Ahora Jesús es como la nueva ciudad y el nuevo templo para encontrarse con Dios. Porque a eso iban los peregrinos a la ciudad santa a encontrarse con Dios.
Se habla de un “entrar y salir” que son dos verbos significativos de la vida, como el nacer y el morir.
Este domingo pascual, el símbolo de la puerta debemos unirlo a la significación del misterio de la resurrección de Jesús, debemos tenerlo presente en la predicación, ya que la resurrección de Jesús es la “puerta” de la vida nueva para El y para todos nosotros. Y solamente es desde la resurrección cómo podría expresarse el Cristo de Juan esas expresiones de revelación del “yo soy” la vida, la resurrección, el buen pastor, la luz…
M.ª Dolores Galán Pérez.
Directora del Secretariado Diocesano de Movimientos Apostólicos







