La Catedral de la Merced vivió el pasado domingo, 12 de abril, una celebración de especial relevancia para la vida de la Iglesia diocesana, en la que tres catecúmenos adultos recibieron los sacramentos de la Iniciación Cristiana; Bautismo, Confirmación y Eucaristía, culminando así su proceso de incorporación plena a la comunidad eclesial.
La Eucaristía fue presidida por el obispo Mons. Santiago Gómez Sierra, quien acompañó de manera cercana este momento tan significativo a los nuevos miembros de nuestra Iglesia.



La celebración se enmarcó en el II Domingo de Pascua, conocido también como Domingo de la Divina Misericordia, una jornada profundamente significativa dentro del calendario litúrgico, que pone de relieve el amor incondicional de Dios y su infinita capacidad de perdón. En este contexto, la recepción de los sacramentos adquirió un sentido aún más profundo, al hacerse visible la acción misericordiosa de Dios en la vida de quienes, tras un tiempo de preparación, han decidido dar el paso definitivo en su camino de fe.
Durante la homilía, se destacó la importancia de la iniciación cristiana como un proceso de conversión y crecimiento espiritual, en el que la persona no solo recibe unos sacramentos, sino que es llamada a integrarse activamente en la vida de la Iglesia, participando de su misión evangelizadora y dando testimonio del Evangelio en medio del mundo.
El ambiente vivido durante toda la celebración fue especialmente emotivo y entrañable. Familiares, padrinos y miembros de la comunidad acompañaron con cercanía y alegría a los nuevos cristianos, creando un clima de auténtica acogida eclesial. Los gestos litúrgicos, cargados de simbolismo, reflejaron la profundidad del momento: el agua del Bautismo como signo de vida nueva, la unción con el santo crisma como envío misionero y la participación en la Eucaristía como plena comunión con Cristo y con la Iglesia.



Este acontecimiento se convirtió, además, en un signo visible de esperanza y renovación para toda la diócesis. Estas personas han sido formadas por las Hermanas Siervas del Hogar de la Madre, bajo la gestión de la Delegación Diocesana de Catequesis de Iniciación Cristiana y Catecumenado de Adultos. En un tiempo en el que la Iglesia está llamada a reforzar su dimensión acogedora y misionera, celebraciones como esta ponen de manifiesto que la fe sigue viva y que continúa habiendo personas que, libremente, desean encontrarse con Cristo e incorporarse a su Iglesia.
La jornada concluyó con un profundo sentimiento de gratitud y alegría compartida, quedando en el recuerdo de todos los presentes como un testimonio vivo de la misericordia de Dios y de la capacidad de la Iglesia para acoger, acompañar e integrar a quienes inician su camino cristiano.




