Ha fallecido, en el Hospital Universitario de Guadalajara, después de una larga enfermedad, D. Santiago Santaolalla Martínez, hijo de Antonio y María Victoria, sacerdote de la diócesis de Sigüenza-Guadalajara, que, durante dos décadas sirvió a la Iglesia en nuestra diócesis de Huelva. El Señor lo ha llamado a su presencia tras un período en el que ha sido purificado como el oro en el crisol, sostenido por su fe en Jesucristo y con entrega generosa a la voluntad de Dios. Hoy, 11 de septiembre, en la Colegiata de la Asunción, de su ciudad natal de Pastrana, se celebrarán las Exequias.
Don Santiago, o “Santi”, como era conocido cariñosamente, era Párroco de la Parroquia de la Beata María de Jesús, de Guadalajara, desde 2018, y Consiliario de Manos Unidas. Había nacido el 7 de octubre de 1968 en la ciudad de Pastrana (Guadalajara). Habiendo sentido la llamada del Señor al sacerdocio, ingresó en el Seminario Diocesano de Sigüenza, obteniendo el grado de Bachiller en Teología. En dicha ciudad episcopal de Sigüenza, el 31 de mayo de 1993, recibió el Orden del presbiterado.
Después de servir en cargos pastorales en su diócesis, en 1997 vino a la diócesis de Huelva, durante el pontificado de Monseñor Ignacio Noguer Carmona. Desde el año 1997, hasta 2016, fue Párroco de El Cerro de Andévalo y Administrador Parroquial de Valdelamusa y Mina San Telmo. En estas parroquias ejerció su ministerio con celo pastoral, donde se caracterizó por su cercanía y amabilidad, siendo muy apreciado por los feligreses, que hoy lloran su muerte.
Monseñor José Vilaplana Blasco le encargó algunas otras responsabilidades pastorales, como Miembro del Consejo Presbiteral, entre 2007 y 2013, y 2016 y 2018; Arcipreste del Andévalo, de 2007 a 2011, y de 2012 a 2016; Párroco de Santa Bárbara de Casa por un breve tiempo; Vicario Episcopal para la Transmisión de la Fe, y Miembro del Consejo Pastoral Diocesano, entre 2016 y 2018. La última parroquia a la que sirvió en nuestra diócesis fue la de Nuestra Señora de los Dolores, en el barrio de Las Colonias, de Huelva, entre 2016 y 2018, año, este último, en el que por razones familiares hubo de regresar a su diócesis de Sigüenza-Guadalajara.
La diócesis de Huelva, su Clero y sus Fieles, así como las parroquias a las que sirvió tan generosamente: El Cerro de Andévalo, Valdelamusa, Mina de San Telmo, Santa Bárbara de Casa y la de Nuestra Señora de los Dolores, de Huelva, sienten la pérdida de este sacerdote de Jesucristo que, durante dos décadas, caminó con nosotros en esta Iglesia de Huelva. Es un momento para dar gracias a Dios por el testimonio de su entrega y dedicación, de su amor a la Iglesia.
Y es también el momento de encomendar su alma al Señor. Don Santiago esperó en Cristo Resucitado. Nuestra oración por él sube hasta el cielo, para que Dios le muestre, ya sin velos, su rostro amoroso y misericordioso. María, a la que invocó como Señora de los Dolores, del Andévalo, de Albricias y del Carmen, y San Benito Abad, San Telmo y Santa Bárbara, lo acompañen junto con los demás santos y ángeles, para que lo introduzcan en la ciudad santa de la Jerusalén celestial. Descanse en paz.




