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El Obispo preside en la Santa Iglesia Catedral la Misa Vespertina del Jueves Santo 

Publicado:
14 abril, 2022
En su homilía, Mons. Santiago Gómez, ha recordado que "no podemos recibir a Cristo, sino dejándonos servir por Él y sirviendo".

El obispo de Huelva, Mons. Santiago Gómez, ha presidido esta tarde en la Santa Iglesia Catedral la Misa Vespertina del Jueves Santo, con la que se inicia el Triduo Sacro.

En su homilía, ha recordado que “Jesús, fiel a la tradición, se reúne con sus discípulos”. Sin embargo, aquello era sólo la sombra de los bienes futuros y no la realidad misma de las cosas (Heb 10, 1). “La nueva Pascua es el sacrificio que ahora se instituye, la Eucaristía. Mediante la sangre de Cristo, celebramos la salida de la esclavitud hacia la filiación divina, de la muerte a la vida”.

El obispo ha continuado hablando de la “nueva Pascua fundada en el amor divino. Habiendo amado a los suyos que estaban en el mundo, los amó hasta el extremo. (Jn 13, 1)”.YAmar hasta el extremo significa hasta la muerte” y tambiénsignifica para Cristo Amar hasta los extremos de la Eucaristía, más allá de la muerte”. En este sentido, ha subrayado que “la Eucaristía es fruto de esta muerte, la recuerda y la renueva, pero la proclama como principio de la resurrección, hasta que Él vuelva, hasta el final de los tiempos y de nuestra historia”.

Además, Mons. Santiago Gómez, ha señalado que “Jesús ha amado hasta el extremo, incluyéndonos a nosotros”. Ha amado a los “suyos” —a los que entonces estaban con Él— “y a todos los que debían heredar de ellos el sacramento”.

El Pastor de la diócesis ha indicado también que “el amor hasta el extremo se hace servicio”, de modo que “dándose a Sí mismo en la comunión eucarística ya se pone a nuestro servicio: “Señor, no soy digno de que entres en mi casa”. Además, ha señalado, “Jesús se arrodilló delante de los Apóstoles para lavar sus pies”: “Os he dado el ejemplo para que lo que yo he hecho con vosotros, vosotros también lo hagáis” (Jn 13, 15).

En el día de la institución del sacerdocio, el Pastor de la diócesis ha expresado que “tenemos que ser conscientes de que no podemos ser sacerdotes, ministros de la Eucaristía, sino sirviendo”. Y se ha dirigido a todos para recordar que “no podemos recibir a Cristo, sino dejándonos servir por Él y sirviendo”. Como Jesús nos dice: “Este es mi mandamiento: que os améis unos a otros como yo os he amado” (Jn 5, 12).

La celebración ha terminado con el traslado en procesión solemne del Santísimo Sacramento al lugar preparado para la reserva.

La Delegación Diocesana para la Liturgia recuerda que el Jueves Santo conmemora un triple misterio: la institución de la Sagrada Eucaristía, la institución del sacerdocio y el amor fraterno. La Eucaristía es el centro y raíz de los otros misterios, puesto que los origina y los exige. Este triple misterio queda plasmado con la Misa, la adoración del Santísimo en el monumento y el lavatorio de los pies.

La Misa de la Cena del Señor es el centro de la liturgia del Jueves Santo. La Sagrada Eucaristía nos muestra el Sacrificio de la Alianza definitiva que Dios realiza, en Cristo, con los hombres.

Las lecturas de la Misa inciden en estas ideas: la Eucaristía es la verdadera pascua (primera lectura y Evangelio) y la continuación de la Ultima Cena de Cristo en la celebración de la Iglesia a lo largo de los siglos (segunda lectura).

El Lavatorio de los pies es una catequesis sobre la Eucaristía y una parábola en acción sobre el mandamiento nuevo: la Caridad. Cristo ha venido no para ser servido, sino para servir (Mt 20, 28).

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