La hermana Sagrario Gómez, teresiana y actualmente en una comunidad religiosa de Zaragoza, es quien ha dirigido este encuentro donde alrededor de 35 personas de vida consagrada, nos dimos cita en la sede de la Casa diocesana de ejercicios “Virgen de la Cinta”.
“Reconocer a Dios es un arte: afinar la escucha, educar la mirada y elegir la conversión”. Bajo este esquema central se desarrolló toda la primera parte del retiro con una exposición sencilla, profunda y que a nadie dejó indiferente.

A esta primera parte le siguió un tiempo extenso de silencio personal con la posibilidad de recibir el sacramento del perdón. Al silencio le siguió la eucaristía, compartida, sentida y vivida en profundidad.
Después de un almuerzo sencillo, también pudimos saborear un “postre” estupendo donde cada quien expresó lo que sintió y vivió durante el retiro. Palabras como “gracias”; “sencillez”; “profundidad”; “cambio”; “comunidad”; “compromiso”; “estilo de vida”… fueron las compañeras de este momento donde recuperamos la esencia del sentir de lo vivido y de la Palabra escuchada.
Al hilo del profeta Miqueas, también podemos afirmar que Dios no nos pide una espiritualidad ornamental, sino un estilo de vida: “Ya se te ha dicho, hombre, lo que es bueno y lo que el Señor te exige: tan sólo que practiques la justicia, que seas amigo de la bondad y te portes humildemente con tu Dios”. (Miq.6,8).
Ciertamente un retiro marcado por la Esperanza.
P. Juanma Arija (SdC)
Secretario Confer – Huelva






