Esta participación refuerza el trabajo que la Delegación viene impulsando en la diócesis para fomentar esta metodología sinodal en los equipos de pastoral de animación de las Vicarías y en órganos de participación como los Consejos Pastorales Parroquiales.
La jornada se desarrolló en Espacio Maldonado, en Madrid, con un programa centrado en la escucha, el discernimiento espiritual y la práctica de la Conversación en el Espíritu como herramienta para el camino sinodal de la Iglesia.
El encuentro comenzó con el saludo y la oración inicial presididos por Mons. Francisco Conesa, obispo de Solsona y obispo referente para el Sínodo. A continuación, el jesuita David Cabrera ofreció dos ponencias. En la primera profundizó en las actitudes para la escucha y el discernimiento, deteniéndose en claves psicológicas y espirituales para una escucha activa y atenta a la acción de Dios. En la segunda abordó el sentido del discernimiento espiritual, especialmente desde la tradición ignaciana, subrayando la importancia de la elección, de las mediaciones y de la purificación del corazón ante la pregunta decisiva: qué quiere Dios de mí.


Posteriormente, la hermana María José Tuñón presentó las pistas para la Conversación en el Espíritu, entendida como un ejercicio de discernimiento comunitario que ayuda a escuchar a los demás, abrirse a la voz del Señor y favorecer una participación más auténtica en la vida de la Iglesia. La jornada continuó por la tarde con un espacio de práctica en grupos y concluyó con un plenario-asamblea.
En ese trabajo compartido, las participantes pudieron ejercitar esta metodología a partir de dos preguntas de fondo: “¿Cómo me coloco en este momento sinodal?” y “¿Qué pasos concretos hemos de dar en nuestra Iglesia particular?”. La experiencia ha supuesto una oportunidad valiosa de formación y renovación para seguir alentando en nuestra diócesis procesos pastorales marcados por la escucha, el discernimiento y la corresponsabilidad.


Con esta presencia en Madrid, la Delegación para el Apostolado de los Laicos continúa fortaleciendo un servicio que quiere ayudar a consolidar, también en Huelva, una cultura sinodal concreta, encarnada en la vida de las parroquias, de las Vicarías y de los distintos espacios de participación eclesial.




