La Santa Iglesia Catedral de Huelva acogió en la tarde de este Jueves Santo la celebración de la Misa de la Cena del Señor, presidida por el obispo diocesano, Mons. Santiago Gómez Sierra, dando así comienzo al Triduo Pascual, centro de la vida litúrgica de la Iglesia.
Numerosos fieles participaron en esta Eucaristía, que conmemora la institución de la Eucaristía, del sacerdocio ministerial y el mandamiento nuevo del amor fraterno. En su homilía, el obispo invitó a vivir esta celebración como una auténtica gracia: “no de costumbre, sino para descubrir una vez más el camino que el Señor nos pone para nuestra salvación”.

Mons. Gómez Sierra situó la celebración en continuidad con la tradición pascual del pueblo de Israel, recordando cómo la liturgia conduce a comprender la novedad definitiva que Cristo introduce en la Última Cena: “viven la Pascua definitiva”, señaló, haciendo referencia al paso de este mundo al Reino de Dios, “a esa victoria de Dios sobre la muerte”.
En este contexto, destacó el profundo significado del gesto del lavatorio de los pies, subrayando que en él se revela el modo de amar de Cristo: “no estamos hablando de un momento romántico e idílico”, advirtió, recordando que incluso en medio de la traición, Jesús se entrega y se hace servidor. “Con ello el Señor da ese amor fraterno, servicial que se pone a los pies de los discípulos”, afirmó.
Durante la celebración tuvo lugar este gesto significativo, que expresa la llamada a vivir el servicio humilde como camino cristiano. En esta línea, el obispo invitó a los fieles a reconocer en su propia vida esa misma llamada: “ese camino que pasa por el servicio humilde, pero que pasa por la fuerza de tu amor y que se manifiesta poniéndote el último y servidor de todos”.




El prelado también hizo referencia a la dificultad de comprender este estilo de vida, evocando la reacción del apóstol Pedro ante el gesto de Jesús, y alentó a los presentes a dejarse interpelar por el Señor: “si eso le pasó a Pedro, ¿no nos pasa a nosotros?”, preguntó, invitando a buscar con sinceridad el camino que conduce al Padre.
Al término de la Eucaristía, el Santísimo Sacramento fue trasladado solemnemente al monumento para la adoración de los fieles, iniciando así la noche santa en la que la Iglesia vela junto al Señor.


La Diócesis de Huelva continúa así la celebración del Triduo Pascual, invitando a todos los fieles a acompañar al Señor en estos días centrales de la fe, profundizando en el misterio de su amor entregado.













