El pasado domingo, 20 de junio, tuvo lugar en la Ermita de Nuestra Señora de la Bella, en El Terrón (Lepe), la celebración de clausura de curso de los Equipos de Nuestra Señora (ENS) de los sectores de Lepe-Isla Cristina y Huelva, en un enclave que acogió generosamente a los participantes.
La jornada comenzó con la formación de seis equipos mixtos integrados por matrimonios de los distintos sectores, con el objetivo de trabajar el documento “Crecimiento en el amor conyugal”. Esta propuesta, inspirada en Amoris Laetitia y en el himno a la caridad de San Pablo, invita a profundizar en el significado del amor y su aplicación concreta en la vida cotidiana, destacando que el amor conyugal se expresa en los gestos diarios y en la forma de relacionarse.



Durante el encuentro, los participantes reflexionaron sobre la diferencia entre amar y respetar dentro del matrimonio. Mientras amar implica una entrega generosa y desinteresada, respetar supone reconocer al otro en su individualidad, con su propio ritmo, proceso y libertad. Esta distinción dio lugar a un diálogo compartido sobre cómo se vive esta unión en el día a día, propiciando una revisión personal y conjunta del modo de quererse, con la invitación a traducir la fe en la vida concreta. Más allá de ideas teóricas, se propuso un verdadero examen de conciencia, aplicable tanto al tiempo de vacaciones como a la vida ordinaria.
Asimismo, se pusieron en valor virtudes esenciales para la convivencia matrimonial, como la paciencia, el servicio, la humildad, la ternura, el perdón y la confianza, subrayando que el amor conyugal se fortalece cuando se cultiva desde el respeto, la entrega y la misericordia.
Tras el trabajo en grupos, se celebró la Eucaristía en la ermita, presidida por el consiliario D. Pedro Carrasco, acompañado por el consiliario D. Juan Manuel Arija. En su homilía, y a la luz de los textos evangélicos, D. Pedro recordó que el sacramento del matrimonio participa de tres rasgos esenciales del amor de Dios: la libertad, la creación y la entrega. Es un acto libre, en el que los esposos eligen amarse sin imposición; es creador, al generar vida y construir un proyecto común; y es entrega, al darse mutuamente de manera total, fiel y generosa, reflejando así el amor incondicional de Dios. De este modo, el matrimonio se presenta no solo como una unión humana, sino también como un signo visible del amor divino.


La celebración concluyó con una acción de gracias, en la que se recordó que, con el “sí” cotidiano de cada matrimonio, se hace posible la Historia de la Salvación: “Es el momento de la fidelidad, de servir a Dios en el lugar en el que nos ha colocado”.
Como colofón de la jornada, los asistentes compartieron un ágape organizado por los sectores de Lepe e Isla Cristina, preparado con esmero y fraternidad.
Los matrimonios de los Equipos de Nuestra Señora en la diócesis tienen como prioridad fortalecer la espiritualidad conyugal en el matrimonio y como sacramento de servicio participan activamente en distintas delegaciones diocesanas y realidades pastorales, ofreciendo su compromiso de manera generosa.
Matrimonio Degrado-Alillo
Equipo 13 Huelva





