
IV Domingo de Cuaresma – Ciclo B
El IV Domingo de Cuaresma nos presenta la parábola del hijo pródigo, una de las más conmovedoras del Evangelio. En ella, Jesús nos revela el corazón misericordioso del Padre, que siempre espera el regreso del

El IV Domingo de Cuaresma nos presenta la parábola del hijo pródigo, una de las más conmovedoras del Evangelio. En ella, Jesús nos revela el corazón misericordioso del Padre, que siempre espera el regreso del

Lc 13, 1-9. Si no os convertís, todos pereceréis de la misma manera.

– Gén 15, 5-12. 17-18. Dios inició un pacto fiel con Abrahán.
– Sal 26. El Señor es mi luz y mi salvación.
– Flp 3, 17 — 4, 1. Cristo nos configurará según su cuerpo glorioso.
– Lc 9, 28b-36. Mientras oraba, el aspecto de su rostro cambió

Evangelio (Lc 6,39-45). “Les dijo también una parábola: —¿Acaso puede un ciego guiar a otro ciego? ¿No caerán los dos en el hoyo?»

Lc 6, 27-38. «Sed misericordiosos como vuestro Padre es misericordioso».

Lc 6, 17. 20-26. «Bienaventurados los pobres. Ay de vosotros, los ricos».

Lc 5, 1-11. «Dejándolo todo, lo siguieron».

Lc 2, 22-40. «Mis ojos han visto a tu Salvador». | Imagen: «Presentación de Jesús en el Templo». Maestro de la Sisla (Hacia 1500). Museo Nacional del Prado, Madrid.

Lc 1, 1-4; 4, 14-21. «Hoy se ha cumplido esta Escritura».

Jn 2, 1-11. «Este fue el primero de los signos que Jesús realizó en Caná
de Galilea».




