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El Obispo bendice el nuevo Sagrario del Colegio Diocesano Sagrado Corazón de Jesús

Publicado:
17 noviembre, 2022

El obispo de Huelva, Mons. Santiago Gómez, bendijo este miércoles, 16 de noviembre, el nuevo Sagrario del Colegio Diocesano Sagrado Corazón de Jesús de Huelva. Siguiendo los pasos de sus fundadores, San Manuel González y D. Manuel Siurot, la renovación del Sagrario quiere significar una invitación a toda la comunidad educativa para situar la presencia viva de Cristo como motor y centro de su labor educativa.

San Manuel nos recordaba «que no hay en nuestra religión un estímulo más poderoso de gratitud, un principio más eficaz de amor, un móvil más fuerte de acción, que un rato de oración ante un Sagrario abandonado» (San Manuel González, Obras Completas – I, p. 21).

Por su parte, D. Manuel Siurot no concebía que un maestro pudiera serlo y no frecuentase la Eucaristía. De hecho, consideraba que la Eucaristía debía ser fuente ineludible de educación, en primer lugar, para el maestro. Asimismo, indicaba que cuando la Eucaristía es vivida como lo que es, es decir, como auténtica acción de gracias, necesariamente se convierte en germen que impulsa a los maestros a ser «apóstoles y mártires capaces de repartir a sus alumnos el corazón como una eucaristía paternal» (Siurot, Cada Maestrito…, p.2).

En pleno siglo XXI, la centralidad de la Eucaristía no es algo del pasado ni una moda pasajera, sino que, como nos recordara el teólogo Henri De Lubac, ésta es la que hace la Iglesia, y también es la Iglesia la que realiza la Eucaristía. O como nos recordara San Juan Pablo II en Ecclesia de Eucharistia, «la Iglesia vive de la Eucaristía».

El nuevo Sagrario del Colegio Diocesano Sagrado Corazón de Jesús quiere poner de manifiesto dicha centralidad de la Eucaristía en la vida cristiana. Este lugar privilegiado para la adoración eucarística, quiere acercar a cada miembro de la comunidad educativa al Emmanuel, al Dios con nosotros, que no puede más que darnos su amor. Un amor que nos recuerda que somos hijos amados de Dios, miembros de su Iglesia, Cuerpo de Cristo, llamados a congregar a todos los hombres en la unidad, anunciándoles la Buena Noticia de Jesucristo y llamándoles a la conversión.

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